La preñez media se estima en 111 días, por lo que podemos calcular que la época de partos comenzaría en febrero y terminaría en septiembre en el hemisferio norte y de agosto a marzo en el Sur.
El número de crías por lechigada puede ser lo suficientemente incierta, ya que las chinchillas presentan una gran incidencia de resorción fetal durante la formación.
En los distintos libros consultados se hallan casos de hasta 6 crías. No es lo normal. Lo corriente son 2 o 3 nacimientos. Tampoco son infrecuentes las gestaciones de una única cría. Como es natural, el número de crías en gestación tiene bastante importancia en algunos aspectos. Las maternidades de una única cría de chinchilla tienen la ventaja de que el crecimiento intrauterino y la velocidad de desarrollo tras el parto son mayores. Pero el hecho de que el gazapo pueda ser de mayor tamaño, también acrecienta el riesgo de que aparezcan inconvenientes durante el parto. Las camadas de 2 o 3 crías de chinchillas son las que menos conflictos producen. A partir de 4 crías nos encontramos con varios peligros.
El principal es el gran esfuerzo de gestación requerido a la madre, que puede ver reducidas sus reservas al mínimo. El segundo es el tamaño pequeño de las crías en el momento del alumbramiento que, si bien reduce el riesgo de problemas durante el parto, hace que su progreso sea más lento y por tanto más expuesto a la presentación de enfermedades. Y el tercero tiene que ver con la lactación y lo veremos más adelante.
La alimentación de las chinchillas encintas es muy importante. Debe tener comida de calidad y, además, se les puede suplementar con vitaminas. Existen preparados comerciales
multivitamínicos que se les pueden dar directamente en la boca, ya sea junto con pasas de uvas o ciruelas, o disueltos en el agua de bebida. No obstante, el mismo efecto se puede conseguir incluyendo en la dieta de las chinchillas ciertas verduras ricas en vitaminas y minerales.
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