Como es obvio de conjeturar, existen múltiples causas para la aparición de heridas en las chinchillas. Una carrera incontrolada, un resbalón, una caída pueden producirlas.
También las peleas entre chinchillas son una causa frecuente de heridas. La amputación de miembros es muy frecuente entre las chinchillas.
Sospechamos que pueda ser debido a peleas entre las crías recién nacidas, ya que
nacen muy desarrolladas y deben competir por las mamas más productivas. La experiencia nos indica que se pueden observar grandes peleas entre dos crías con apenas unas horas de vida, que sin duda podrían haber conducido a la aparición de graves lesiones. También aparecen heridas en las mamas durante la lactación.
La existencia de sangre o costras suele ser tan evidente que cualquier persona es capaz de detectar si una chinchilla está herida. Para solucionar esto hay que tener en cuenta la extensión y la gravedad de las lesiones. Ante la duda, se debe consultar al veterinario. De todos modos, hay que recordar que cuando existe una herida no se debe emplear el alcohol porque intensifica las lesiones existentes en las chinchillas.
Como desinfectantes se deben utilizar el agua oxigenada. Si la herida es profunda o está localizada en alguna zona “sensible”, como el abdomen o el tórax, debe acudirse al veterinario, quien deberá valorar si existe la posibilidad de que exista una perforación.
Para prevenir estas lesiones, hay que intentar evitar los accidentes, por lo que se debe retirar todo aquello que sea inestable o hiriente para las chinchillas (puntas que sobresalgan, bordes afilados,…)
También hay que vigilar que dentro de la jaula no haya objetos que puedan causar problemas. Uno típico es la rueda para el ejercicio de roedores. Si tiene algún hueco por donde entre una pata o la cola de la chinchilla al final acabará causando problemas.
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